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Los tiempos t2, t3 y t4 (se estima que sumen 2.5 a 3 minutos en
promedio) que se le están añadiendo a la duración de la votación regular
de procesos electorales anteriores. Estos tiempos, para aproximadamente
la mitad de los electores del país que son los que han usado
captahuellas hasta ahora, han sido consumidos en un proceso totalmente
separado para cada votante y concurrente en paralelo al proceso de
votación.
Esto contrasta con lo
explicado por técnicos y rectores del CNE, que han aseverado que con el
nuevo sistema los electores votarían más rápidamente.
Licitación para
cambios al SAV
El CNE informó en
nota de prensa del 18/05/11 que se elaborarán los prototipos para
cambios en el Sistema Automatizado de Votación, a los efectos de estimar
los costos e iniciar el proceso de licitación.
Hasta los momentos no
se conoce que haya comenzado ese proceso de licitación, ni siquiera se
ha informado qué se estará licitando y quiénes podrían participar en el
mismo. Mientras la Asamblea Nacional (AN) aprobó para el CNE el pasado
12/07/11 un crédito adicional por Bs.F. 499 millones 500 mil 704
($116.162.954), para adquirir 12 mil máquinas de votación, 50 mil
boletas electrónicas y 42 mil captahuellas (SAI).
Ante la aprobación de
este crédito adicional caben algunas preguntas: ¿Cómo se hizo el
estimado de costos qué permitió aprobar esta solicitud de crédito
adicional? ¿Cuánto exactamente costarán las 12 mil máquinas de votación?
¿Cuánto costarán las 50 mil boletas electrónicas? ¿Cuánto costarán las
42 mil captahuellas?
Si para diciembre
2011 se pretende tener listos los cambios ¿dónde están los prototipos?
¿qué se va a licitar exactamente? ¿cuáles empresas participarán?
CNE debe responder
La participación
asumida por Súmate como organización ciudadana que realiza contraloría
ciudadana electoral ha sido la de informar, formar y preparar a los
electores para enfrentar los obstáculos, violaciones e irregularidades
con una participación activa que permita que la defensa del voto sea
mucho más que una consigna.
Todo proceso
electoral tiene un antes, un durante y un después, por lo cual desde ya
tenemos que activarnos porque la defensa de los votos para las
elecciones del año que viene ya comenzó.
A partir de la poca
información ofrecida por los técnicos del CNE, a algunos periodistas y
representantes de los partidos políticos, quedan todavía por responder
muchas de las dudas planteadas por Súmate, cuando el CNE dio a conocer
por notas de prensa y declaraciones los cambios que pretenden hacer al
Sistema Automatizado de Votación, SAV, para diciembre de este año.
El CNE espera tener
listos para diciembre de este año los cambios planteados y aprobados sin
consulta previa a electores, actores políticos y organizaciones que
hacen contraloría ciudadana electoral.
Lamentablemente, el
organismo electoral con su actuación nuevamente pareciera estar
interesado en trabajar alejado de los principios de confiabilidad,
imparcialidad y transparencia.
¿Serán válidos los
argumentos del CNE?
El argumento central
del reemplazo del SAV es que el sistema tiene 7 años de vida y ya está
arcaico. Sin embargo hasta los momentos no se ha justificado el por qué
cambiar el principio de funcionamiento del sistema y someter al elector
a nuevos riesgos.
En el pasado se han
adquirido nuevos equipos y por eso ya en Venezuela se dispone de
máquinas de votación SAES 3000, que fueron las primeras que se compraron
para el Referendo Revocatorio Presidencial de agosto 2004, como las SAES
3300 y SAES 4000, todas adquiridas posteriormente a Smartmatic.
No obstante lo
anterior, es oportuno resaltar que los cambios no plantean el uso del,
amenazante en el pasado, cuaderno electrónico de votación, es decir,
entre tantos cambios, puede destacarse como positivo que se prevea que
el cuaderno físico se mantenga.
¿Qué se sabe del
funcionamiento del SAI?
Una de las novedades
anunciadas por el CNE en cuanto a las “captahuellas” o Sistema de
Autenticación Integral (SAI) es que ahora será operado por el presidente
de la mesa.
Al autenticar a un
elector, la captahuella no desbloqueará la máquina, sino que permitirá
la activación del botón que, posteriormente, el presidente de la mesa
accionará para permitir votar al elector.
Si el presidente de
la mesa de votación activa una máquina y el elector no ejerce su derecho
al voto, la máquina se bloquea, y podrá ser desbloqueada sólo a través
de una llamada a un centro de soporte, en la que proporcionarían una
clave de desbloqueo.
La captahuella estará
conectada a la máquina de votación y no tiene capacidad de procesamiento
local. El procesamiento de la huella (sistema AFIS) se ejecutaría en la
misma máquina de votación.
Otra pregunta qué se
plantea es qué pasa en el caso de que un elector debidamente
identificado sea rechazado por la captahuella. Hasta ahora no se ha dado
una respuesta satisfactoria, pero ha quedado claro que el presidente de
la mesa podrá tener la capacidad de “desbloquear” la máquina para que el
elector ejerza su voto, independientemente del resultado arrojado por la
captahuella.
Lo anterior demuestra
que, aún si el CNE cuenta con las huellas de los electores antes de las
elecciones de 2012, el principio de un elector un voto seguirá sin estar
garantizado, al menos en algunos casos. Si el principio de “un elector
un voto” es la justificación al sistema, lo cierto es que siempre podrá
ser vulnerado en cuanto a que el presidente de la mesa pueda tener la
opción de permitir votar o, por el contrario, impedir el derecho del
elector.
Otra novedad que se
ha anunciado es que el sistema podría trabajar con la nueva “cédula
electrónica” que permitiría al votante identificarse directamente con su
cédula y su foto. Pero al mismo tiempo se menciona que este proceso de
cedulación para todos los venezolanos tardará por lo menos 3 años.
Para cuando aparezcan
estas nuevas cédulas, ya el sistema tendría 3 ó 4 años de vida, camino a
ser arcaico. Por ello se plantea ¿por qué para incorporar los cambios no
esperar a que se concluya con el proyecto de una nueva cédula de
identidad?
En el cuadro ubicado
en la contraportada se presenta una compilación de preguntas relevantes
realizadas en su momento por Súmate, las respuestas obtenidas del CNE y
la ausencia de información acerca de los cambios de un sistema, que no
han sido consultados con los actores más importantes: los electores.
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