ABRIL-MAYO 2012
Nº 59, AÑO 8

 
   

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 EDITORIAL

Otra oferta engañosa del CNE: las nuevas captahuellas

Al Consejo Nacional Electoral le corresponde la administración de los procesos comiciales para cargos de representación popular de los poderes públicos. Cumplir con este cometido implica garantizar los principios de igualdad, confiabilidad, imparcialidad, transparencia y eficiencia. Así se lo exige el artículo 293 de la Constitución de nuestra República. Cabe preguntarse cómo cumple el CNE con estas garantías electorales. 

Cabe preguntarse cómo cumple el CNE con estas garantías electorales con la oferta engañosa que hace con gran despliegue publicitario para promover unas nuevas captahuellas, cuyo funcionamiento efectivo aún no ha sido demostrado al país.  

En las cuñas televisivas y radiales el CNE dice que la huella de cada elector activará la máquina de votación para permitirle el voto. 

Súmate ha dicho que, hasta tanto el CNE no explique cómo un sistema con estas características garantizará efectivamente el principio de “Un elector-Un voto”, las nuevas captahuellas no pasarán de ser una oferta engañosa.  

Por una parte, la Presidenta del CNE ha explicado que los Presidentes de Mesa permitirían el voto de una persona no reconocida, es decir, que votaría también todo aquel que no sea identificado por las captahuellas como uno de los electores registrados para ejercer su derecho al voto en la Mesa Electoral. Esto significa que, en unas dimensiones hasta ahora inestimables, este nuevo sistema no servirá para identificar al elector y, por lo tanto, ante la falla de las captahuellas para cumplir con su supuesta función de reconocer a todos los electores, es falso que esta nueva y costosa plataforma automatizada de votación pueda cumplir en todos los casos con el principio de “Un elector – Un voto”.  

Especialmente grave es que persistan las preguntas acerca de la calidad de las huellas dactilares disponibles, para un sistema cuyo funcionamiento depende de que ellas existan, en tanto en cuanto hasta ahora la Presidenta Lucena ha revelado que el organismo electoral no dispone de más de un millón de huellas, aún no se han presentado las huellas supuestamente existentes para la auditoría de técnicos independientes, y esta actividad ni siquiera aparece registrada en los cronogramas electorales para los procesos comiciales Presidencial y Regional, aprobado por el CNE.   

Por otra parte, la simplificación de decir que la huella dactilar activa la máquina de votación también plantea otro engaño, porque en realidad seguirá siendo el Presidente de la Mesa de Votación el que desbloqueará la máquina, tal como le ha correspondido hacerlo en los últimos procesos electorales. Vale decir que el principio cuyo cumplimiento se está cuestionando, es el de “Un elector, Un voto”, que en nada tiene que ver con otro principio igualmente importante: el del “Secreto del Voto”. Al respecto, Súmate ha reiterado que, luego de cumplirse rigurosamente las auditorías correspondientes en cuanto al funcionamiento de las nuevas captahuellas en su relación con la máquina de votación, los técnicos participantes podrán informar detalladamente los resultados.

En 2005, cuando por primera vez el CNE permitió la revisión técnica previa de las máquinas de votación, el organismo electoral decidió retirar las captahuellas para evitar la suspicacia que podría presentarse respecto al resguardo de este principio. Ya a partir de las elecciones de 2006, cuando las antiguas máquinas captahuellas se utilizaron en algunas circunscripciones del país, las revisiones técnicas previas han permitido confirmar que no ha habido riesgo alguno sobre el secreto del voto. Esta verificación debe hacerse oportunamente para cada nueva elección y así habrá de serlo nuevamente, para el caso de las Elecciones Presidenciales del 7 de Octubre y las Regionales del 16 de Diciembre de este año.  

Entonces ¿cómo se puede cumplir con el principio “Un elector-Un voto” en el sistema electoral venezolano?.  Dado que el CNE no permite la realización de una auditoría adecuada del Registro Electoral, en la que – por ejemplo – se entreviste a una muestra representativa de electores confirmando que sus datos estén rigurosamente registrados en esta base de datos, el procedimiento que más se acerca a permitir el cumplimiento de este principio es el uso eficaz de la tinta indeleble: incluyendo la auditoría de la producción de la tinta, la utilización de precintos que sean verificados en la instalación de cada Mesa de Votación, la aplicación correcta en el dedo meñique de cada votante y, por último, que en el Reglamento para estas elecciones quede establecido que una persona con el dedo entintado no pueda votar nuevamente, a fin de que los Miembros de Mesa y Testigos puedan aplicar esta disposición cuando los delincuentes electorales pretendan aplicar el voto múltiple. 

Cuando el organismo electoral explique cómo es que se cumpliría el principio “un elector-un voto”; cuando permita al fin la auditoría de las huellas dactilares existentes, negada desde que en 2004 comenzó a recoger los primeros datos a través del uso de las captahuellas en el Referendo Revocatorio Presidencial; cuando demuestre que el sistema funciona al 100% como para ser usado de una vez en una elección nacional y salga airoso de todo el resto de las auditorías a la plataforma de votación; sólo así podrá justificar ante el país y el mundo por qué pretende cambiar el sistema automatizado aplicado en el país hasta las Primarias de la Unidad Nacional de Febrero de este año.
 

 

Monitor Electoral: una publicación de Súmate
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